Miércoles, 01 de Diciembre de 2021

Cinco amigos de Funes unidos por la pesca y el amor por la naturaleza

Formaron un grupo y viajan por el litoral buscando relax, divertirse entre amigos y, por supuesto, sacar el mejor pez.
Cinco amigos de Funes unidos por la pesca y el amor por la naturaleza
Jueves, 17 de Junio del 2021

Darío, Jorge, Ramón, Cristian y Matías son cinco funenses unidos por la pasión por la pesca deportiva y el amor y respeto por el río y la naturaleza. Desde hace años comparten viajes y excursiones por el litoral y ahora decidieron armar un grupo de pesca y hasta abrieron cuentas en las redes sociales para mostrar los paisajes y trofeos que acumulan en todos estos años de amistad. 

"Lo importante es ir a pescar y pasarla lo mejor posible", resume Darío Murúa en una charla con InfoFunes. La pesca es una pasión que le viene de muy chico. "Mi papá nos llevaba a mi hermano y a mí, arrancamos con las mojarreras y no paramos más", cuenta.

Aclaración importante: Darío y sus amigos se dedican a la pesca deportiva. Pez que se saca del río, pez que vuelve sano y salvo a las amarronadas aguas. "Los recursos se están acabando, la depredación por el comercio es muy grande", dice preocupado.

Por ejemplo, el ciclo de reproducción del surubí es de siete años. Es lo que demora un ejemplar en alcanzar la maduración para engendrar. "Si un pescador saca una buena cantidad con una red y no los devuelve, no hay reproducción. Encima, el 70% de los que nacen son comidos por otros peces, por eso el surubí es uno de los ejemplares que más ha desaparecido", explica.

Para Darío, la pesca es otra cosa. "Los beneficios de la relajación del río, la naturaleza y todo lo que implica pescar, despejarse de las cosas diarias, estar con amigos y por supuesto, de por medio siempre hay una picada, alguna comidita", dice.

La pasión por la pesca los llevó a emprender varios viajes. Andino, Carcarañá, Arroyo Seco, Fighiera, Timbúes, Santa Elena (Entre Ríos), Esquina (Corrientes) donde pararon al lado de la casa que Diego Maradona tenía en esa localidad en la que había nacido su padre, o Gaboto, donde una noche se pegaron el susto de sus vidas: "Estábamos en un muelle flotante lavándonos las manos en el río Carcarañá, en la esquina donde desemboca en el Coronda. No se veía nada y de repente a menos de un metro se asomó la cabeza de una nutria, casi se nos salió el corazón", recuerda entre risas.

Pero hay un lugar más especial que otros: Itá Ibaté, en la provincia de Corrientes. "Ahí nos enamoramos, conocimos el Alto Paraná, el agua cristalina, los paisajes, todo hermoso. Fuimos en 2017 y pudimos pescar dos piezas grandes de surubí que para nosotros más que trofeos son satisfacciones", recuerda Darío.

La charla se estira porque Darío es un apasionado del tema. "Uno cuando va a pescar, la organización es hermosa porque lo haces con ansias", cuenta. Asegura que "hay que saber leer el río para encontrar dónde están los peces" y que "los horarios, el clima, todo tiene que ver, es una ciencia".

Si la pesca deportiva es una ciencia, Darío es algo así como una enciclopedia. "Hay diferentes peces y cada uno se pesca de diferentes maneras, en diferentes momentos del día y hasta en diferentes momentos del año", explica. "El pacú se pesca en verano, es una pesca muy divertida con equipos livianos y un señuelo de pez artificial o una masa con frutos autóctonos de cada lugar; el surubí se pesca mucho en invierno porque baja para desovar; y el dorado prácticamente todo el año, preferentemente de día pero si hay luna llena también, porque salen a comer", describe.

Y afirma algo clave: "Siempre se pesca en silencio, cuanto más silencio mejor, salvo algunos peces que se ponen más activos con los sonidos". Sin embargo, dice que en la espera al pique "charlamos, escuchamos música siempre tenue porque tampoco los queremos espantar, mate de por medio, prácticamente no tomamos alcohol, algun cafecito para calentarnos".

-¿Hay algún pez que sea la figurita difícil de la pesca deportiva?

-Está el surubí atigrado, que un poco más chico que el común, pero es más potente y más difícil de pescar, hay que pescarlo anclado y con carnada. Y también está el manguruyú, un pez prehistórico de muy difícil pesca porque es muy poderoso y se esconde entre las piedras.

Por las restricciones frente a la segunda ola de contagios de Covid-19, la pesca deportiva actualmente no se encuentra autorizada. Para despuntar el vicio y calmar la espera, Darío y uno de sus amigos, Jorge Pejer, decidieron crear una cuenta en las redes sociales para mostrar sus recuerdos. "Tenemos bastante material, queremos mostrar nuestra pasión", dice.

También será una puerta abierta para quienes quieran sumarse al grupo y compartir futuras excursiones de pesca. Eso sí, el requisito es siempre ser respetuosos de la naturaleza, del río y de su entorno. "Una ensañanza de nuestros padres es que ir a pescar conlleva una gran responsabilidad y respeto, en el río no se jode", afirma Darío.

Los pueden encontrar en Facebook y en Instagram.

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