Nacido del rock, en tiempos de cuarentena

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Estás en la última parte del embarazo de tu primer hijo y ¡paf!, aparece el coronavirus. Se mueren en China, se mueren en Italia, en España… y de a poquito se te llena “ese” de preguntas.

Al tiempito empieza a llegar acá y dicen que las embarazadas son población de riesgo. Y yo soy hombre, no cuerpo gestante, así que los únicos que quedamos, en la casa sin ser población de riesgo éramos la Virna, que es una gata, y yo.

Así que, pasando en limpio, el único que podía salir a hacer las comprar era yo. Esa sensación de volver a casa, con las bolsas del super, sintiéndome un héroe, sin haberme pescado el coronabicho, poniéndome en riesgo por la familia, Todo se por la familia (?).

Después vino la cuarentena, que me cagó el fútbol pero me vino bárbaro para poder enfocarme al 100% en un proyecto en el que venía laburando (les invito a pasar, de paso, a una web de cosas para hacer en Rosario y alrededores: Planaxia.com). A los días sacaron a las embarazadas de desagradable grupo de la “población de riesgo” (leer con voz en off tipo peli de terror). Igual en la última conferencia, al Tío Beto se le mezclaron las filminas y las volvió a incluir dentro de los grupos de riesgo.

Bueno, sigamos. Nos quedaba la última ecografía para hacer antes del parto. Ya teníamos turno con el capo de las ecografías (el Dr. Ariel), y un par de días antes nos avisan que, por el distanciamiento social, la clínica cerraba sus puertas hasta nuevo aviso. La pucha, ¿y ahora que pasa, eh?

Ahí empezó un poco la angustia. ¿Qué va a pasar? ¿Dónde la hacemos? Ya había empezado el uso de barbijo. ¿Y qué onda nuestro obstetra (un recontra capo, tiene nombre y apellido: Jimmy Lardizaval, estirpe vasca). Bueno, ¿nuestro doctor es población de riesgo? ¿No se nos irá a bajar ahora, no? Creo que, del miedo, ni se lo preguntamos. La cuestión es que todo se encarriló. La vida sigue igual: algunas restricciones, pero nadie se queda sin nacer por el covid. Incluso un recién nacido santafesino recibió ese nombre. 

Y volviendo al doctor, el tipo no se bajó, nos hizo el aguante hasta el final. Con su tranquilidad y sabiduría onda zen. Siempre con barbijo y con medidas de profilaxis. Hace un mes que no le podemos ver la cara. Encima, hoy, martes, estoy leyendo un libro de Diego Giordano sobre el under rosarino de los 80 (Inédito, Yo Soy Gilda Editora, 2013) y me encuentro con que nuestro obstetra es rockero. El tipo tocó el teclado en Acme, una banda efimera rosarina que, allá por los 80, quiso renovar con un pop bailable, con el panorama de trova rosarina que se respiraba. Ellos no pudieron. Después vinieron otros que sí.

Fijensé, voy a transcribir, en el libro están hablando del final de la banda. “Lardizábal había sido claro en que su prioridad era estudiar medicina. Cuando empezamos a hablar de mudarnos a Buenos Aires para meternos en la escena porteña, nos dijo que no contáramos con él. Ese fue el final”.

Y ese testimonio que acabo de encontrar fue muy importante para mi familia. Porque el Jimmy que dejó la banda para estudiar medicina fue el obstetra que ayudó a mi mujer, Florcha, a transitar un embarazo de primeriza con tranquilidad y relax. Y también, Lardizával, fue el encargado de sacar a Beni, nuestro hijo, del vientre de su mamá cuando ella ya había hecho un esfuerzo sobrehumano y a Beni le empezaban a bajar los latidos del corazón.

“Tenemos que sacarlo con forceps”, dijo el doctor, cuando los pujos de la madre ya no alcanzaban. No pasaron más de 15 minutos para que el tipo enganchara la cabeza del Beni con unas pinzas gigantes, lo posicionara, y luego sacara al “pandemial” con las últimas fuerzas de la madre. Un artista más que un médico.

Así que, doctor Lardizával, gracias por dejar esa banda de rock y dedicarse a la medicina. Gracias por hacer que, esta madrugada lluviosa, pueda escribir estas líneas mientras espero que mi hijo se duerma aquí al lado. Usted es un grande. Usted es una maravilla. Gracias por todo este amor. No hay pandemia que opaque toda esta alegría.

PD: Menos mal que justo hoy me tocaba leer esas páginas del libro, quien sabe, si no, las pavadas que hubiese escrito.


Lucas García, especial para InfoFunes

Periodista, ex integrante de InfoFunes. Parte del staff fundador de la edición gráfica, que el pasado 20 de abril cumplió 8 años.

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